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Queridos niños míos,
queridos angelitos:
Al que llamáis papá...
ese señor bajito
que os suele dar la cena
y os suele llamar hijos,
no es otro que ¡MacFóster,
el mostruo comeniños!
Es malo con malicia
del Ogro del Castillo.
Es malo como el Coco
y el filo del cuchillo.
Es tan malo que quita
la leche a los gatitos,
y roba por las noches
los pájaros del nido.
Le he visto cómo deja
chinchetas por el piso,
y pone en los zapatos
carbones encendidos.
Es tan malo, que el Ogro
de los cuentos antiguos,
el pobre es, a su lado,
un ser inofensivo.
Pone sal en la leche,
azúcar en los guisos,
y muchas porquerías
que mejor no las digo.
¡Un bestia con tirantes!
¡Un córvido maligno!
¡De qué terrible fiera
tenéis el apellido!
Por eso es conveniente
y es justo y es preciso,
saberse este romance...
Decidlo de corrido:
¡Maldito tú, McFóster!
¡Maldito, sí... maldito!
Reniego de tu sangre,
por más que soy tu hijo.
Y cuando llegue el día
que seas viejecito...
irás de una patada
derecho hasta el asilo.
Primogénito obtuso de la cabra Amaltea,
que te enseña los cuernos cuando quiere pelea:
Tal es Pérfidus Foster, que se dice escritor...
Cuando sopas con honda -desmañado bocazas-
le daría escribiendo Fray Gerundio Campazas,
y hasta el Tonto de Coria, que escribía mejor.
Hoy engaña a lectores, hoy embauca a lectoras...
-reconozco con rabia que tendrá admiradoras-
¿Es que piensa que todos nos chupamos el dedo?
Que lo sepa la gente, que lo sepa y blasfeme...
que esas crónicas suyas -que lo sepa Alfageme-
las escribe al dictado del genial Rebolledo.
Anduvo por la vida sin un duro
por culpa del asunto luterano.
En medio del boato cortesano,
vestido con el mismo traje oscuro...
Que no se lo quitaba, me figuro,
de encima, ni en invierno ni en verano.
Fue dueño del Imperio Americano,
y nunca se fumó un cigarro puro.
El mundo es muy distinto al de Felipe:
América ha parido sus naciones.
(Es justo que la gente se emancipe)
Habrá quien eche en falta al Soberano:
Las víctimas de obtusos espadones,
como el orangután bolivariano.
Adiós a la bombilla incandescente:
Que conste en un soneto mi lamento
por ese luminoso filamento,
luciérnaga que va a 220.
Europa te proscribe injustamente.
A ti... ¡fenomenal descubrimiento
que luces veinte veces más, o ciento,
que todos los inventos del presente!
Comprendo que consumas y lo asumo:
¿A qué esa fijación con el consumo,
si pones de las otras y no ves?
La nueva fluorescente es un engaño:
No cambies de bombillas en el baño...
que acabas orinándote en los pies.
Entran por todos los huecos.
El Gobierno pide ayuda...
y los amos de Marruecos,
como que se hacen los suecos:
Este asunto se la suda.
Usan a los ilegales
en lugar de los cañones.
Tienen sus propias razones,
la primera de las cuales
es tocarnos los cojones.