04 julio 2009

LOS SÁBADOS, POESÍA

Ayer fue el aniversario del nacimiento de Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), ese poeta de lo diminuto. Sus greguerías son el lado más colorista de aquella España que naufragó en la guerra civil.
Espero que quede alguien por ahí para mercadear un poco.



Como daba besos lentos, duraban más sus amores.

La morcilla es un chorizo lúgubre.

Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.

Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueños.

Las espigas hacen cosquillas al viento.

La mujer se limpia con un pañuelito muy chico los grandes dolores y los grandes catarros.

Los caballeros con gola llevaban la cabeza servida en un frutero.

Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos presenta orgullosamente el brote del genio.

Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.

En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.

El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.

El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia humana.

Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.

Los que bajan del avión parecen salir del Arca de Noé.

Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.

Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera.

La lechuga es toda enaguas.

Lo más difícil de digerir en un banquete es la pata de la mesa que nos ha tocado en suerte.

La escritura china es un cementerio de letras.

La cebra el el animal que luce por fuera su radiografía interior.

Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.

Lo más aristocrático que tiene la botella de Champagne es que no consiente que se le vuelva a poner el tapón.

A las doce las manillas del reloj presentan armas.

Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.

Cuando el violinista se presenta con el violín colgado de la mano es como el ginecólogo con el niño que acaba de nacer.

Las estrellas trabajan con red. Por eso no se cae ninguna sobre nuestra cabeza.

Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen !adiós! en los puertos.

Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.

La noche que acaba de pasar se va al mismo sitio en que está la noche más antigua del mundo.

El Pensador de Rodin es un ajedrecista al que le han quitado la mesa.

Genio: el que vive de nada y no se muere.

Los pingüinos son unos niños que se han escapado de la mesa con el babero puesto.

Los paraguas están de luto por las sombrillas desaparecidas.

Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gesto de fieras.

Cuando está el armario abierto, toda la casa bosteza.

La Zeta es un siete que oye misa.

Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos, perfeccionan el pecado original.

Las bellotas nacen con huevera.

Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.

Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.

Intenté suicidarme, y casi me mato.

6 zapatazos:

Terly dijo...

Como a pesar de su canción, querido amigo Sans-Foy, no quedó totalmente limada mi tristeza por los acontecimientos acaecidos en esta bendita tierra catalana en la que pasito a pasito, sin prisas, pero sin pausa, se nos van coartando nuestras libertades, aquí dejo una de mis lágrimas, eso si, salida de la pluma del romántico poeta cubano José Ángel Buesa.

A UNA LÁGRIMA

Gota del mar donde en naufragio lento
se hunde el navío negro de una pena;
gota que, rebosando, nubla y llena
los ojos olvidados del contento.

Grito hecho perla por el desaliento
de saber que si llega a un alma ajena,
ésta, sin escucharlo, le condena
por vergonzoso heraldo del tormento.

Piedad para esa gota, que es cual llama
de la que el corazón se desahoga
cual desahoga espinas una rama.

Piedad para la lágrima que azoga
el dolor, pues si así no se derrama,
¡el alma, en esa lágrima se ahoga!

José Ángel Buesa

luigi dijo...

Buenos días, greguería,

Una/ Colas de cine: colas de hambre de fantasía.

Dos/ Pez: alfiletero de espinas.

Y Tres/ Alicates: cangrejo incomestible.

Don Ramón otra vez/ Soda: agua alegre.

ostra dijo...

Buenos días.

El sueño es un depósito de objetos extraviados.

A un mentiroso sólo lo cura un sordo.

Pingüino es una palabra atacada por las moscas.

No se debe tomar la sopa con ruido de estarse lavando la cara.

Javier dijo...

Si a Monsieur le parece bien, hoy voy a colaborar con algo propio.

GREGUERÍAS:

Fue tan soberbio en vida que no le importó morir porque sabía que, a pesar de todo, lo iban a llevar en hombros hasta el nicho.

Aquel suicida tenía tanta prisa por irse que ni siquiera esperó a que le llegaran los resultados de su autopsia.

Vivir es escapar de la muerte hasta alcanzarla.

Soñar es despertar en falso.

La mujer, como el sol, es estrella que brilla cuando está lejos y tizón encendido que quema cuando está cerca.

Era tal su humildad que cuando se murió no le dio ninguna importancia.

EPITAFIOS:

Aquí yace un hombre que ya no tiene nada que decir.

Al fin puede decirse que fue él quien dijo la última palabra.

Si tuve deudas, dadlas por pagadas.

Lo que antes callé que nadie espere que lo diga ahora.

No te des prisa en llegar, este es el único tren que nadie pierde.

Morirse no debe ser tan malo, todo el mundo lo hace.

Un abrazo.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Saludos, cofrades.
Todos hemos greguereado un poco alguna vez. El maestro LUIGI lo hace contínuamente (me gustaría que colgase Vd. alguna muestra, aunque temo que no guarde muestrario de sus perlas caducifolias)
Brillante también JAVIER.

Gómez de la Serna oscila entre el humor naïf (otra palabra atacada por las moscas) y la reflexión aguda o fatalista:

"Nuestros gusanos no serán mariposas" o "La muerte es hereditaria".

Es como un almacen de materiales de construcción para poetas.

benjamingrullo dijo...

Y a mí que nunca me han dicho gran cosa las greguerías de Gómez de la Serna.