07 junio 2009

ÚLTIMO RECODO



La muerte, tan temida
-un eco de jaurías no lejanas-
te llevará con alas tan livianas
que harán imperceptible la partida.

A modo de sencilla despedida
y antes de que te doblen las campanas,
cerrarás por tí mismo las ventanas
que dan al exterior, hacia la vida.

Ningún hombre es cobarde ni valiente
en el albur del último recodo:
¿Sientes ir la corriente?

Pues tú, del mismo modo,
te dejarás llevar plácidamente
hacia la mar, la nada, el mar, el todo.

11 zapatazos:

Terly dijo...

Jo, Monsieur, qué manera más sutil de presentarnos la muerte. No es que den ganas de morirse, pero tampoco parece tan feo.
Yo la veo así desde otro punto de vista más pesimista:

LA MUERTE

Escucho como se acercan tus pasos,
al compás de un tic tac impertérrito
y por más que intento alejarme de ellos
me persigues a un ritmo frenético.

Topillo dijo...

¡Jopé, Monsieur, qué tristuras!... Yo que venía aquí, como todos los días, a por mi dosis de vitamina-monsieur. Me sale Vd. con esa visión medio medieval del "casi mejor morirse, tú, porque al fin descansa uno de tanto trajín". Estúpido trajín y desgaste donde los haya (stressssss lo llaman los snobs) ¿¡y total PÁ' QUÉ?!...
Querido mío, no nos haga esto a los pobres Topillos disciplinados, en el fragor de la batalla de los exámenes de junio, batiéndonos duramente con tanto discípulo alarmado ante la ruina de sus notas (o ante estos mezquinos y ruines aprovechamientos)... un poema como este, casi que nos invita a la definitiva cicuta y que le den por el riau a todo.
Voy a meterme un lingotazo de algo, no puedo seguir poniendo notas así...¡snif!

Bien es cierto que el poema es precioso y me lo guardo con mis asuntos favoritos-favoritos.
Abrazos agradecidos de su extraño Topillo.

Enky dijo...

Pues a mí me ha encantado leerlo.
Sí señor.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

No, Topillo:
Mejor vivir, y vivir con alegría.

Pero el poeta no mira sólo al frente. Su mirada es panorámica y le hace ver otras cosas que no están en el primer plano, pero están.
Es lo que tiene la Musa: el tema lo pone ella.

Javier dijo...

Morir, morir, morir, ¿no será acaso
el último reclamo que la muerte
le hace a la vida en su postrera suerte
como guiño que anuncia al fin su ocaso?

Vivir, vivir, vivir, ¿no es un fracaso
darse al sueño final sin que despierte
el hombre ya maduro porque advierte
que intentar revivir no viene al caso?

Dejad pasar, abuelos, a los nietos,
id con las batallitas a otro lado,
por ejemplo: al hogar del jubilado

que allí, mientras estéis vivos y quietos,
siempre habrá personal cualificado
dispuesto a que os muráis en buen estado.

Un abrazo y… antes, los vejetes, eran felices en la casa conviviendo con hijos y nietos, ahora escapan de los hijos porque observan con tristeza como los hijos escapan de ellos. Triste edad aquella en que no sólo la vida nos rechaza, a mí, particularmente, me gustaría irme antes.

El público dijo...

Muy bonito Sans Foy.
Quizás el último momento sea como usted dice. Lo malo es la espera anterior.

De Juan Ramón Jiménez, poeta obsesionado con la muerte, son estos versos. Tampoco estaría mal que fuese como él dice.

"Muerte, ¡si tu enterrarnos
no fuese abismo duro y seco,
sino suave hondura,
profundidad inmensa!

¡Si fueras, muerte,
como un negro verano subterráneo;
si no importara, en ti, que el sol cayera,
porque la noche fuese bella y clara!"

María (lady) dijo...

Tranquila y sosegada
es la partida
de aquel que ha vivido
y ya no espera ni teme nada.

Me ha gustado Monsieur,
Saludos y feliz semana.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

La conciencia del fin es una cualidad humana. Inevitable es pensar en ella, pero no construímos nuestra vida sobre la muerte, sino sobre la vida. Por eso sembramos, para cosechar.
Lo malo del final es que a lo mejor no está uno de humor para despedidas, por eso, un poco de melancolía prematura no está de más. Pero sólo un poco.

Jesús García dijo...

Respecto a las elecciones sólo puedo decir una cosa:
¡VIVA LA VIDA!
Un saludo muy fuerte.

Inésilla dijo...

Me tranquiliza mesié. Además, si no va a haber cobardes ni valientes, será el momento más verdadero de este viaje en el que todos empeñan su impostura.
Euuuuup EuroPPa!

Augusto dijo...

He estado al lado de muchos moribundos, religiosos o no, con pesos de culpa en su alma o deudas que pagar,o con irremediables dolores, con resentimientos o con amor, de todo llevaban a cuestas. Sin embargo en los últimos minutos antes de morir, en los minutos de la entrega sonreían por haber alcanzado la paz.
Tu poena es excelente . Todavía no me he muerto :-) pero por mi experiencia con la muerte de otros...ésta es un remanzo de paz. Si queremos perderle el miedo a la muerte deberíamos ejercitarnos mas en la entrega ya que allí está el secreto. La muerte es nuestra última entrega, en ese momento damos todo lo que hemos sido en vida sin juzgarlo.