Un soneto es como una ecuación matemática.
Si alteras un término, puede pasar cualquier cosa:
He cambiado a Gerardo Diego por Pachi López y,
He cambiado a Gerardo Diego por Pachi López y,
en vez del Ciprés de Silos... ha salido una vaca.

Haciendo realidad lo que era sueño
-pendientes los detalles de la fianza-
hoy llego a tí, las manos en la panza,
ansioso por sentirme ya tu dueño.
No dejo de pensar en el ordeño:
chorro que a las estrellas casi alcanza
desde esos surtidores de pitanza...
tus ubres, tierno bóvido norteño.
Cuando te vi, nutricia, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluírme
en éuscaros océanos de leche.
Con este amor fructífero y rumiante
se colman mis delirios de lactante.
Y a tí, que vayan dándote, Ibarretxe.

5 zapatazos:
Pues no, Monsieur de Sans-Foy, si cambiando a Gerardo Diego por Patxi López le ha salido una vaca es que ha cometido usted un eror de identidades al hacer la sustitución, porque de haber sido realmente Patxi López, le debería haber salido un buey.
En cuanto a su arte, sólo puedo decir, como siempre, ¡genial!.
#Tannhäuser, si, un buey o una cabra muy grande, que en español se dice...
Bravo, Monsieur.
Ya decía yo el otro día que ustedes, los poetas, son como magos; pero convertir el ciprés de Silos en una vaca es algo de lo que, hasta la fecha, no había antecedentes en los anales de la taumaturgia.
La
Lástima que, al paso que vamos, la vaca la vaya a coger el pobre Pachi casi sin leche; aunque, conociendo al personaje, lo mismo la sacrifica y le saca las chuletas y el solomillo.
Aivaletxe le ha adelantado la ración de leche a los etarras, no vaya a ser que pachilo se quede con los mas de 280.000 euros para los asesinos.
Veo asombrada que el gato blanco y negro de la foto es nuestro Pichichi. O sea, que cuando las pocas veces que lo hemos dejado solo en casa, salía de correrías por las granjas. Sorpresas te da la vida... con lo formalito que parece.
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