
Buen Sábado, compañeros de feria y aficiones. Hoy se ha venido conmigo, ligero de equipaje, el zamorano Claudio Rodríguez. Espero vuestras aportaciones.
ALTO JORNAL
Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.
ALTO JORNAL
Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.

6 zapatazos:
Ha puesto el nivel muy alto, amigo Sans Foy.
De tono bien distinto son los dos sonetos que pongo a disposición de la clientela en el tenderete poético de hoy.
El primero es del poeta colombiano Luis Carlos "el tuerto" López (Cartagena de Indias 1879-1950) y, el segundo, del bilbaíno Javier de Bengoechea:
A MI CIUDAD NATIVA
"Ciudad triste, ayer reina de la mar".
J. M. de Heredia
Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y de la espada,
del ahumado candil y las pajuelas...
Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín... Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada...
-¡Ya no viene el aceite en botijuelas!
Fuiste heroica en los años coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos.
Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que une les tiene a sus zapatos viejos.
CORTESÍA DEL MARQUÉS DE SPINOLA EN “LAS LANZAS” DE VELÁZQUEZ
Dolorido el sentir, insatisfecho
de la cansada España que va al trote,
callo para que apenas se me note
mi frágil y patriótico pertrecho.
El Caballero de la Mano al Pecho,
el Doncel de Sigüenza, don Quijote...
Oh gran don Luis de Góngora y Argote
que hasta ese endecasilabo me ha hecho.
Tras la batalla es humo lo que queda,
y tras la gloria más resplandeciente,
la decadencia de susurro y seda.
Amo a mi patria moderadamente,
que sólo así es posible tomar Breda
tan velazqueña y elegantemente.
Después de unos días de ausencia, mi aportación de hoy es del acto II, escena IV de "Baltasar" de Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Baltasar mira todo cuanto le rodea con tedio y desilusión, como quien ha apurado el amargo contenido de las cosas y recela de ellas.
¿Os dice algo esta situación?
Si quieres vencer
este infecundo fastidio,
contra el cual en balde lidio,
porque se encarna en mi ser,
¡muéstrame un bien soberano,
que el alma deba admirar!...
y que no pueda alcanzar
con sólo extender la mano.
¡Dame, -no importa a qué precio-,
alguna grande pasión,
que llene un gran corazón
que sólo abriga desprecio!
¡Enciende en él un deseo
de amor... o de odio y venganza,
pero dame una esperanza,
de toda mi fuerza empleo!
¡Dame un poder que rendir,
crímenes que cometer,
venturas que merecer
o tormentos que sufrir!
¡Dame un placer o un pesar
digno de esta alma infinita,
que su ambición no limita
a sólo ver y gozar!...
¡Dame, en fin, -cual lo soñó
mi mente en su afán profundo-,
algo... más grande que el mundo!
algo... más alto que yo!.
Sábados poéticos, ya abiertos cuando llego:
A qué huir
si el dolor es un
ángel
con tres alas de arena.
Ada Salas
Yo, esta semana, participo con un poema de T.S. Eliot
A los Indios que Murieron en África
A ¡os Indios que Murieron en África se escribió a petición de la señorita Cornelia
Sorabji para el Queen Mary’s Book for India (Harrap & Co. Ltd., 1943).
Se lo dedico ahora a Bonamy Dobree, porque le gustó y me apremió a que lo conservara.
El destino de un hombre es su aldea,
su propio fuego, y lo que guisa su mujer;
sentarse delante de su puerta al atardecer
y ver a su nieto y al nieto del vecino
jugando en el polvo juntos.
Con cicatrices pero a salvo, tiene muchos recuerdos
que vuelven a la hora de la conversación,
(la hora caliente o la fresca, según el clima)
de extranjeros que lucharon en sitios extranjeros,
extranjeros entre sí.
El destino de un hombre no es su destino,
todo país es patria para un hombre
y exilio para otro. Donde un hombre muere valientemente
en unidad con su destino, ese suelo es suyo.
Que lo recuerde su aldea.
Esa no era vuestra tierra ni la nuestra, pero una aldea en las Midlands
y otra en Five Rivers pueden tener el mismo cementerio.
Que los que vuelven a casa cuenten la misma historia de vosotros:
de acción con un propósito en común, acción
no menos fecunda aunque ni vosotros ni nosotros
sepamos, hasta el juicio tras la muerte,
cuál es el fruto de la acción.
Un abrazo.
Hoy habéis empezado de maravilla, muchachos. ¡Qué nivel y qué variedad!
Amigo EL PÚBLICO ¿Sabías que don Javier de Bengoechea, además de poeta e Hijo Predilecto de la Muy Noble, Muy Leal e Invicta Villa, es el autor del Reglamento del I.V.A.?
Aún vive, aunque su salud está, por lo que me cuentan, muy deteriorada. Sus laureles le sobrevivirán (Y el I.V.A. también)
La verdad es que ustedes, los poetas, son de una versatilidad que impresiona.
Que un poeta sea autor del Reglamento del IVA es como si me dijeran que el torero José Tomás, por ejemplo, es, entre feria y feria, registrador de la propiedad o miembro del Tribunal de Cuentas.
De todas formas parece que los versos y y las disciplinas jurídicas hacen buenas migas, pues otro buen poeta de la tierra, D, Eusebio Abaśolo, era, como nos ha recordado en alguna ocasión el Médico de Rubalcaba, notario.
Debe de ser que la lectura de los plúmbeos textos legales y el trato diario con la curia requieren alguna vía de escape que haga soportable semejante esclavitud.
El poeta cubano Regino E.Boti (1878-1958) parece ser un buen ejemplo de lo que digo:
LA NORIA
Y mañana, como un asno de noria,
el retorno canalla y sombrío,
doblar la cabeza y escribir:
"Al Juzgado",
con los ojos aún llenos de lumbres,
sobre un mar de amatista encantados.
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