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17 marzo 2009

LOS AUTONOMÓVILES



Los 17 Gobiernos Autonómicos que componen España suman, al menos, 1.220 coches oficiales destinados a altos cargos. Según El Mundo, este dato supera al parque móvil del Estado (1.100 coches),
Las partidas destinadas por las comunidades a sus coches oficiales permanecen en la oscuridad, al menos en aquellas donde más abundan. Sus Gobiernos se escudan en que cada consejería tiene una partida y es imposible dar cifras.
En el caso andaluz, cada consejería (y son 14) tiene ocho delegados provinciales, cada uno con su coche oficial. Sólo la de Hacienda tiene asignados 21.
Y lo de los coches es sólo un botón de muestra.
Ejercicio de imaginación. Combinad en vuestra mente, queridos niños, este alegre carrusel de limusinas con la frase del día:
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, a Zapatero:
"La situación de España es aterradora".


Kilómetros de pompa y circunstancia,
pesada procesión de paquidermos
de chapa, que se pierde en la distancia.
Sarcófagos rellenos de arrogancia,
blindados, silenciosos, isotermos...

Perfiles en acero refulgente,
asientos acolchados, tan blanditos,
pensados para culos exquisitos
y no para el vulgar contribuyente:
Voy en coche oficial. Soy diferente.

¡Qué España, la de las autonomías!
Aquí, no tira nadie ya del carro:
Se empieza por pagar pijoterías
y al fin... se nos acaba yendo el tarro
llamándole virtud al despilfarro.
Si fue, con vacas gordas, gasto obsceno,
con flacas, es obtuso desenfreno.

10 zapatazos:

Fin de los Tiempos dijo...

En España los únicos que viven bien son precisamente los que todos los españoles elegimos para que nos representen. Y ellos parecen representarse sólo a sí mismos.

Aguijón dijo...

Es Ud. un carca... ¿y todos los que estarían en el paro de no ser por estos carguitos?... que tropa. Una pandilla de chorizos, de salón de alto standing, pero chorizos.
un abrazo,

si, bwana dijo...

Según esos números, sale a 71,76 coches por autonomía. No está mal, aunque algunos tengan que apechugar con solo el 76% de un vehículo. ¡Pobrecillos!

Pedro José Chacón Delgado dijo...

En efecto, amigo Sans Foy, el cotarro de las autonomías sólo tuvo un destinatario inicial: dar acomodo a los nacionalistas vascos y catalanes que si no, al parecer, se querían ir y todo.

Menudo montaje.
Menuda visión de país desde las élites españolas.

Nadie vio a tiempo lo que el separatismo significaba desde el principio: no era más que un chantaje en toda regla al Estado: o me das todo el poder en mi territorio o me voy.

Y todo el mundo se creyó que aquello tenía un sentido histórico: pobres etnias, pobres nacionalidades, pobres naciones, pobres culturas minorizadas y perseguidas incluso, vasca y catalana, aherrojadas por la injusta y atroz bota española y tal.

Nadie lo vio y las propias élites españolas, los progres sobre todo, pero también, amigo Sans Foy, el movimiento conservador en general, se tragaron el cuento de las pobrecitas etnias sojuzgadas y Franco no fue más que la guinda del pastel, otra versión del caciquismo español en su versión política y militar, porque esto venía de lejos.

Nadie se paró a pensar cosas obvias: ¿por qué el nacionalismo periférico en España surge justamente con la industrialización de esas regiones?, ¿por qué el nacionalismo periférico en España surge justamente con el Desastre del 98?, ¿por qué, sobre todo por qué, el nacionalismo periférico en España surge sobre todo con el aluvión inmenso de gentes empobrecidas del campo español, gentes de todas las regiones españolas del centro, sur y oeste peninsular, que llegaron con lo puesto a ganarse la vida al País Vasco y Cataluña y con las que los nacionalistas vascos y catalanes la emprendieron a discriminación, orgullo de raza y diferenciación a toda costa?

Todo el mundo en España se tragó hasta el rabo el cuento de que los vascos y catalanes habían tenido en tiempos inmemoriales su nación propia, que España, la pérfida España les había sometido a la fuerza durante toda la historia. Esa historiografía nacionalista vasca y catalana fue elevada a cuento oficial por todo el mundo. Conclusión: había que dar acomodo como fuera a esos nacionalistas, porque si no es que España se rompe.

Y a nadie se le ocurrió entablar un diálogo de tú a tú con esos nacionalistas de ocasión para decirles cuatro verdades de una puñetera vez (a nadie se le ocurrió y ahora menos, claro, una vez montado el tinglado autonomista del que chupan, como aquí se dice, no sólo vascos y catalanes, sino todo quisque):

1. A ver, oiga usted, eso de que España tenía oprimida a la nación catalana, ¿desde cuando? ¿desde los Segadors, desde 1711? ¿Y se puede saber por qué han esperado ustedes tanto tiempo para reivindicar semejante desfalco?

2. A ver, oiga usted, eso de que España tenía oprimida a la nación vasca, ¿desde cuando? ¿desde Roncesvalles por lo menos, desde las cuatro batallas que nos cuenta Sabino Arana allá por las profundidades de la Edad Media, desde las guerras carlistas? ¡Vamos hombre, y van ustedes y esperan justamente a que España está de capa caída en el 98 para reivindicarse, verdad?

3. Ustedes tienen un morro que se lo pisan, hombre, ustedes cuando hubo imperio, cuando hubo posibilidad de medro con la marca de la Monarquía Católica Hispánica, iban de españoles a macha martillo y allá fueron a las indias, todos los vascos, como cristianos viejos que se reivindicaron (otra conquista hecha por los vascos en Madrid entonces, para sobreponerse a los secretarios conversos), y los catalanes se fueron a Cuba y montaron allí sus factorías y sus negocios: que se lo digan a José Martí o al del ron Bacardí.

4. Y ustedes montaron unas industrias en sus propias regiones para las que obtuvieron mano de obra barata de todo el campo depauperado español y un mercado en plan monopolio en toda España.

5. Y ustedes ahora dicen que se quieren independizar porque España les tiene sojuzgados.

6. Y va España y se cree el cuento y se acojona y les da autonomía, y les da un diseño de Estado a su medida.

7. Y luego va el amigo Sans Foy y dice que los maketos y los charnegos no son más que apañoles que venden España al mejor postor y se avergüenzan de sacar la bandera española. ¿Es que no es para avergonzarse, después de visto lo visto? ¿Es que no es para desapuntarse cuando vemos cómo España ha malvendido su presencia en País Vasco y Cataluña a unas minorías que nos quieren convertir a todos en sus rehenes identitarios? ¿Es que no es como para decir que hagan de mí lo que quieran cuando durante todos los años ochenta y noventa del siglo XX, cuando la época dura del terror etarra aquí, cuando la época dulce para el Arzalluz del árbol y las nueces, a España no se la veía aquí por ninguna parte, y caían los guardias civiles como moscas y la chapuza del gal lo que hacía era ponerlo todo peor, y la concesión de Lemóniz fue reconocer la impotencia de España para sacar adelante esto cuando a Francia la temen precisamente porque tiene una potencia nuclear de cágate lorito, cuando los progres de España decían que el PNV era un partido democrático que debía tener su consideración y era imprescindible para la gobernacíon del país Vasco, cuando venía Felipe González, en plena época gloriosa a decirnos a los maketos que los nacionalistas son muy buenos porque a él le ayudaron a cruzar la frontera en la clandestinidad?

¡Vamos hombre, si España se ha vendido ella solita en País Vasco y Cataluña, si no ha necesitado a los maketos y a los charnegos para hacerlo, si nos ha utilizado a maketos y charnegos como carne de cañón frente al nacionalismo vasco y catalán!

A mí el que me venga a decir ahora que los maketos nos avergonzamos de España le diré: pues mire usted, sí, nos hemos avergonzado mucho de España y la hemos echado mucho de menos cuando aquí todo el mundo nos tenía acojonados. Hemos salido de eso como hemos podido, y muchos de nosotros se han hecho abertzales e incluso terroristas. Otros hemos sobrevivido como hemos podido y nos reivindicamos españoles, además de maketos, pero, por favor, que no nos hagan sacar la bandera de España todavía, hombre, que lo que tenemos ahora aquí, en el País Vasco, nos lo hemos ganado nosotros solitos frente a todos los demás, nacionalistas de aquí y españoles de fuera de aquí (que aquí ya me hubiera gustado verlos cuando entonces con esa bandera cuando todos nos sentíamos tan machacados).

Abrazos maketos.

Aitor Mento dijo...

Gran mensaje, don Pedro.

No obstante, yo lo matizaría, diciendo que España SÍ dijo algo justo anteriormente al auge de la industrialización, y mediante el liberalismo en las guerras carlistas.

No olvidemos que los nacionalismos periféricos provienen directamente del carlismo, y el vasco más que ninguno. España se bajó los pantalones, sí, pero yo creo que teniendo el fantasma de la guerra reciente. No sólo la del 98, sino también las dos carlistas.

Pedro José Chacón Delgado dijo...

Pero cuidado una cosa Aitor.

El tema del carlismo que no nos confunda. El carlismo sigue siendo reivindicado por el nacionalismo como la explicación "más decente" de su origen.

Pero eso es falso. Y lo digo con toda rotundidad. El nacionalismo sólo encontró en el carlismo un sustrato social, de ahí procedió el grueso de su militancia, es cierto.

Pero el nacionalismo, como tal, es otra cosa. No procede del carlismo como ideología. Es una ruptura con el carlismo. El opúsculo "El partido carlista y los fueros vasco-navarros" de Sabino Arana, es definitivo por lo que respecta al caso vasco: Sabino tiene que romper absolutamente con los carlistas porque estos son profundamente españoles.

La ruptura con los carlistas está cuando el nacionalista habla de los maketos. Cuando despotrica contra los maketos y contra Maketania, identificando a España como el lugar de donde proceden los maketos. Ahí está justamente la quiebra entre carlismo y nacionalismo. Un carlista jamás diría que un español es maketo, porque entre otras cosas había muchos carlistas maketos. Los carlistas identificaban como maketos sólo a los liberales (¿entiendes, Aitor?)

La última edición del libro de Corcuera sobre el origen del nacionalismo ya matiza el origen carlista de la familia de Sabino Arana, donde sitúa elementos liberales muy notables, como Vicente de Arana.

Y como corolario: los historiadores nacionalistas siempre hablan del carlismo como su antecedente, porque es lo más presentable que tienen. ¡Pero los carlistas luchaban por otro rey español, no por la independencia del País Vasco ni nada que se le pareciera! Por eso tuvieron que romper con ellos desde el principio y a cara de perro.

Saludos.

Laslo a Sotavento dijo...

Y a mí que esto me suena haberlo vivido antes.

Será un déjà vu.

Tannhäuser dijo...

Como siempre Monsieur, genial, veraz y acertado. Sólo una cosa, usted hace la comparación del parque móvil de las autonomías con el del Estado central, pero habría que hacerla también respecto al del Estado de la nación mas poderosa, los USA.

Teniendo en cuenta que en el viaje que hizo Ronald Reagan a Bruselas, coincidió con otro de Jorge Polluelo (jordi Pujol) y que el séquito del primero lo componían ocho personas, mientras que el del segundo, cuatrocientas, mucho me temo que de hacer la estadística que propongo, quedaríamos aún mas escandalizados.

Aitor Mento dijo...

Tiene vd. toda la razón, D. Pedro José.

Lo que quería yo resaltar es la postura de España, o del estado, o como queramos llamarle en este caso. Y su pronunciamiento, en todo caso, se dio en el siglo XIX, y cuando lo hizo de forma directa, con el liberalismo.

Indirectamente, como en el siglo XX, hubo un dejar hacer cuando hubo en ese siglo gobiernos conservadores.

Anónimo dijo...

Yellow Rose of TEXAS...

Bueno, y yo quiero saber ¿quienes de los que quieren nacionalizarse ahora han vivido durante la época carlista?
Todo eso son pretextos para "chupar" de lo lindo.Tienen mas cuento que CALLEJA. Es todo un montaje.
La inmensa mayoria de los españoles no tiene ninguna otra memoria que la del post-franquismo.
Así que... menos cuento y menos pose.
SOMOS TODOS ESPAÑOLES, aunque digan que no.